Una tarde de enero pero en 1969, en Buenos Aires hacía mucho calor.
Tremendo calor...casi insoportable.
Mi vecino Fabián y yo a diferencia de otras veces, no estábamos pateando la pelota en la calle.
Aquella tarde habíamos juntado muchas revistas viejas e intentábamos venderlas en la puerta de su casa. Queríamos sacar algunas monedas para jugar al flipper, pero en la calle solamente estábamos la chicharra, su perro Bumer y nosotros.
La madre de Fabían, nos llamó a tomar la merienda y corriendo, cambiamos la frustración de una mala tarde en las ventas, por un refrescante vaso de leche chocolatada con vainillas.
En aquellos días no existía la PlayStation, y aunque se podía jugar en la calle sin que te roben o te maten, el calor te incitaba estar adentro. Nos entreteníamos mirando siempre los mismos álbumes de figuritas con las glorias del futbol de aquellos años. Mi amigo siempre se jactaba que sus padres le compraban muchas figuritas y asi, lograba antes que nadie tener todos los equipos completos en su colección.
Pero esa tarde yo estaba algo disperso...
No se si era que ya estaba harto de ver siempre las mismas figuritas, o el calor, o un tema musical que provenía del cuarto de arriba y que se repetía una y otra vez. Un tema con un ritmo bien movido y cantado por una voz chillona, que tiempo después supe que se trataba de Mick Jagger.
"Es la tonta de Nancy", mi hermana se pasa horas escuchando el mismo disco.
En ese mismo momento, llegó a mi nariz un perfume que despertó en mí muchas sensaciones, entre ellas: CURIOSIDAD. Y como mi amigo decía que su hermana era una tonta, pues sentí la necesidad de ver que tontería estaría haciendo pero, para no quedar como tonto, no le dije que quería conocer a Nancy, sino que le dije que iba al baño y que enseguida regresaba.
Subí las escaleras sigilosamente, imaginándome James Bond en una misión secreta.
Con la garganta seca y el corazón a punto de salirme por la boca, seguí la música y el perfume que me indicaban el camino.
Cuando llegue hasta la puerta del cuarto, finalmente la misión secreta se develó...
Una rubia como de unos quince años en traje de baño turquesa, (yo tenía ocho) que bailaba, con movimientos espasmódicos al ritmo de una música que parecía recrear un ataque de epilepsia.
La ví , y no quiero caer en una frase hecha ni en cursilería, pero lo que sentí era un conjunto de sensaciones desconocidas para mí, entonces "Mi vida se detuvo".
Aunque ella bailaba frenéticamente, yo la veía como en cámara lenta. Era tan hermosa y la estaba pasando tan bien que no quería que ese baile se terminara.
Quedó grabada su imagen en mis pupilas para siempre, como un fotograma.
Moviendo su cabeza, con su cabello revuelto y caído sobre sus ojos verdes, ella me vió, y sorprendida, ahogó un pequeño grito, que terminó su perfomance cerrando la puerta del cuarto con una sonrisa socarrona.
Desde ese momento, supe que yo ya no era el mismo.
Un montón de sensaciones nuevas, hicieron que en mi entrepierna sucediera por primera vez el descorchar a la virilidad, y esos momentos jamás se olvidan, especialmente porque pasé muchas noches sin dormir, y mis intereses en el sexo femenino fueron creciendo en mí como una bola de nieve.
Aquella tarde empecé a dejar de ser un pibe y empecé a ser un muchacho. Hoy soy un muchacho "verde" jejejejee.
Bueno, pasaron muchos años de aquella tarde, y no supe mas de Fabián, ni de Nancy.
Pero ayer, en un trozo de papel cualquiera, se produjo el reencuentro.
Un lápiz, el tema "Around & around" de los Rolling Stones sonando en mi computadora y mi memoria emotiva, materializaron el momento en que descubrí a Nancy con la calidez y el detalle de una foto Kodak, de esas que imprimían la fecha al costado, sobre el borde blanco.
Dejé fluir esa sensación, viajé en el tiempo hacia aquella tarde, y la dibujé tal como la recuerdo en pleno baile pero sin mi descorche a la virilidad (Pero estuvo muy cerca). Y me emocioné con aquellos recuerdos de la niñez
Casi sin darme cuenta, garabateé otro rostro justo debajo de su mano que no tengo idea a quien pertenece.
Repito, deje fluir.
Pero mirándolo detenidamente, ese rostro desorbitado y sin cara...solamente una expresión al viento, puede ser mía.
No lo niego, yo pude haber tenido esa expresión en mi rostro.
O fue cuando vi a semejante rubia bailando solo para mí, o fue cuando mi amigo Fabián decía una y otra vez..."Mi hermana es una tonta".








